MIke Winkelmann y las Mascotas del Capital
- Felipe Rodríguez-Mattern
- 11 dic 2025
- 2 Min. de lectura
Perros robot, con cabezas humanas. Este podría haber sido un trabajo de antropomorfización regular dentro de la escena artística, si no es por las caras que ocupan dichos cuerpos caninos: seres para unos admirables, para mucho otros despreciables.
Por Felipe Rodríguez-Mattern
C'est Magazine © 2025

Fotografía: Liliana Mora
Musk, Warhol, Zuckerberg, Bezos… Picasso. Figuras animatrónicas que representan en cierta medida a las personas que encarnan. Esta horrorosa combinación que nace del deseo, la fama, la codicia, el narcisismo y el hambre de poder se decanta en una literal defecación de arte digital creado por el ano mecánico de estos cuadrúpedos que, sin necesidad de ocho horas de sueño y mucho menos un café mañanero, se pasean por el piso de Art Basel Miami cual si fuera el pasto de cualquier casa suburbana, buscando el sitio ideal para cagar una pieza de ‘arte’ digital creada por Inteligencia Artificial y subsecuentemente ‘asegurada’ en el proceso de acuñado de su NFT.
¡Señoras y señores! (y demás denominaciones a las que haya cabida), con ustedes… ¡lo mejor y lo peor que tiene para ofrecer el mundo moderno!, encarnado en plástico, cables y una pila que seguro no durará más que la de un iPhone 17 Pro Max.
Mike Winkelmann es el artista, quien seguramente se caga de risa viendo como su creación crea caca visual que se suma al mar infinito de imágenes contemporáneas. Un mar que todos los días crece, y que, en vez de sumar, resta.
En este mundo en el que ahora las personas tienen el lapso de atención de un pescadito Goldfish (gracias a ti, Zuck) la belleza se diluye, y se reemplaza por la necesidad inmediata, repetitiva y constante de liberar dopamina. ¿Y que?, dirán algunos (mientras ven TikTok), si lo que importa es darle de comer al ego, y la comida es cara. La verdad, hoy sale más barato alimentarlo de mediocridad.
Lo que hizo Winkelmann con esta instalación es en realidad maravilloso: aquí refleja sociedad. Nos pone a todos en frente un espejo, pero por supuesto, pocos se ven reflejados yo no por brutos (¿o sí?), más bien no lo ven por tener los ojos clavados en el siguiente Reel de Instagram.
F.R.M.



